We Were Only Tools

Me dio mucho gusto recibir el siguiente Amazing Date de un hombre, para que ustedes, mis queridos y amables lectores del género masculino se sientan identificados…

“Todo sucedió hace muchos años cuando yo era adolescente y tenía o me había construido una armadura de príncipe rescatador de princesas que no necesitan que las rescates, pero así de necio soy.  En fin, no voy a ventilar problemas psicológicos personales y salirme del tema, solo era para dar contexto a lo que sucedió. Ahí va, hace mucho tiempo que yo tenía una obsesión (la cual en ese tiempo era románticamente conocida como una gran amor incontenible) por una chamaca a la cual “perseguí” – sin entenderse por esto que la stalke ni mucho menos, solo la corteje intensamente – durante muchos años.  Claro, siendo quien soy, la corteje tanto que termine siendo su mejor amigo. Si tengo esa muy brillante cualidad (es decir, inche maldición) de convertirme en el mejor amigo de las mujeres con las que me gustaría cenar (if u know what i mean).  En fin, cierto día en el que me entere que había cortado con su novio me tire a matar y la invite a salir nuevamente a cenar (en este caso, sin doble significado, en un restaurante vamos) y a un antro (en aquel entonces a la discoteca – ya se – I am old).  Para mi sorpresa, por que cada vez que proponía un plan así era negado bajo el pretexto de eres mi mejor amigo, accedió de inmediato y hasta propuso que fuera a su casa temprano y que de ahí nos íbamos – eran épocas en los que los hombres acostumbrábamos pasar siempre por las mujeres a sus casas (si, así como cuento de hadas para estándares actuales).  Me dispuse a ponerme wapo me subí a mi caballo (un caribe GT) y me dirigí sin más a su casa lleno de expectativas y sintiendo con todo mi corazón que esta era la vencida.  Llegue a su casa y me recibió ella verdaderamente guapa (digo de por si lo era y además vista con ojos de amor, hasta Fiona), bien arreglada y super sepsy (en serio, y yo claro en ese momento pensando que era gracias a mi date, aja). Después de los hola que bonita te ves, etc., etc. procedimos a pasar a la sala de TV de su casa.  Al rato llego su hermano, al cual yo conocía muy bien y jugaba futbol conmigo en algunos equipos (y más importante de todo para esta historia, era del mismo grupo de amigos que el exnovio reciente de la susodicha), y se puso a platicar con nosotros. Después de algunos minutos, ella preguntó a su hermano que ¿que “iban” a hacer? (nota: en ese momento no registre el “iban” con “n” por que no estaba pensando en nada más que no fuera mi date o lo atribuí a el y su novia). El contesto que el y su novia se ibaN a reunir en casa de X para de ahí ir a algún lado. De inmediato la susodicha volteó conmigo y me dijo, ¿por que no vamos?  Yo en mi emoción me deje llevar y me dije a mi mismo ¨mi mismo, no te pongas requisitoso, take it easy y vamos¨ y a ella le conteste “vamos, si no nos late nos vamos después solos”. Sale, me dijo. Total, nos subimos al coche, y nos fuimos siguiendo a su hermano y su novia hasta la casa de X.

Al llegar a la casa de X, para mi sorpresa, no había una reunión casual de pre-antereros sino una reunión en forma.  No me preocupo demasiado por que conocía a casi todos al ser de una generación menor a la mía de la escuela.  Nada más llegamos y la susodicha se aparto un poco de mi y cuando consideró, quizá, que yo ya no la podía oír (que, para su pesar y el mió, escuche a la perfección, dado que me rehúse durante mucho tiempo a aceptar que necesitaba lentes y se me desarrollo en esa época un oído casi de hombre biónico) pregunto a una persona que estaba ahí que si estaba [nombre del exnovio].  La amiga le contesto que no y que no iba a ir. Yo me quede pensando, inocentemente por supuesto, que solo era para evitar problemas.  Pero, inmediatamente después de esto la susodicha desapareció de mi vista y me ví en la necesidad de convivir con los demás por largo rato hasta que me enfurecí y la fui a buscar.  Cuando la encontré, cual fue mi sorpresa, al escuchar que había desarrollado un fuerte dolor de cabeza y me dijo que su iba a regresar con su hermano a su casa sin mayor explicación.  Me desconcertó tanto que lo único que pude contestar fue “OK” con cara de incrédulo (nunca he podido mostrar mi enojo como se lo merecen a veces a las mujeres, maldito complejo de príncipe rescatador mencionado anteriormente, dammmm, a pesar de ser, en esos tiempos, una persona con alta propensión a la violencia verbal y física – frente a los hombres esta última, a la mujeres ni con una rosa, aunque se lo merezcan hasta espinada jaja).  Así me quede en una reunión con entes con los cuales no había elegido convivir y enojado hasta que decidí volver a mi patrón e irme a empedar hasta la inconciencia (ahh, lo que era empedar en los tiempos del no alcholimetro!!! [símbolo de Añoranza]).  Para concluir mi gran “date” llego el hermano de la susodicha ya entrada la noche al antro en el que me encontraba con mis cuates y me comentó (dado que la llevábamos bien y creo se compadeció de mi) que su hermana lo que estaba buscando era que yo le partiera la mandarina en gajos (dada mi propensión a la violencia y cierta fama ganada, y exagerada en parte, a mi participación activa y organización de batallas campales en el futbol) a su exnovio y que por eso había querido ir a la reunión conmigo!!!! WTF  Por lo tanto yo más que decir “wewereonlykids” digo “wewereonlytools”!!!”

Sí, está dedicada a todos aquellos que se sienten muy padrotes, cuando realmente no son más que seres de pequeños cerebros y grandes músculos jaja

Odio a mi amiga

El día de hoy recibí una historia buenísima para la sección The Amazing Date… no hay mucho que decir al respecto, la historia se explica sola:

“Dear wewereonlykids :

Estuve leyendo tu blog -muy interesante, por cierto- y me encontré con el post “The Amazing Date” y sentí un deseo impresionante (seguido por una verguenza interna) de compartirte mi historia, una historia llena de esas “Amazing Dates”, aunque únicamente por hoy, te contaré una.

Primero déjame platicarte que descubrí mi gusto por el sexo opuesto al principio de mi adolescencia, tuve un highschool sweetheart que me dejó marcada de por vida (claro, el muy patán a sus 17 años no se decidía entre una pueblerina y yo). Fue así como comenzó una serie de datesen busca de un hombre no tan patán como mi desafortunado “primer amor”, y fue toooda una aventura.

Esta particular historia que te quiero contar se la debo única y solamente a mi mejor amiga, que tras verme desesperada conformándome con cada espécimen que se hace llamar hombre, decidió presentarme a un amigo de su novio.

Siendo un tranquilo domingo, mi amiga que en este caso llamaré Paulina, me habló por teléfono para proponerme lo que ella me vendió como el plan del año: Una double date. Su llamada consistió en pocas palabras y poco lugar para tomar una decisión,  ”Jorge y yo invitamos a Diego a comer, él va a pasar por ti y nos vemos en el Suntory” – me dijo Paulina, sabiendo perfectamente que no hay manera en la que pueda rechazar una invitación que incluya unos tacos de rib-eye.

Pasé horas arreglándome mientras trataba de entender el porque de mis nervios, pasé de vestidos a faldas para terminar con unos jeans, unas alpargatas blancas y una camisa turquesa; al escuchar el timbre de mi casa olvidé todas esas reglas que me enseñó mi mamá acerca de los hombres “Que pasen a la casa”, “Que te esperen un rato”, “Que te abran la puerta”… en fin, corrí hacia la puerta olvidando la mitad de mis pertenencias para encontrar a Diego, un baby de no más de 1.65 (y yo mido 1.70), con el pelo güero hasta el hombro, jeans rotos, converse de algún color que no pude reconocer tras la capa de polvo que los rodeaba, camisa de cuadros abierta y una playera promocional de esas que te regalan en la compra de algo, de alguna marca de cerveza que no puedo recordar.

“Hola Lucía, soy Diego” … ashh me llamo Sofía… Y ya fuera de mi casa, no me quedó de otra mas que subirme al coche del susodicho. Una vez adentro no puedo escuchar ni mis pensamientos porque las bocinas retumban en cada espacio del coche. Diego le baja al volumen y con una sonrisa de cómplice me dice “Paulina y Jorge no van a poder venir porque se pelearon, pero que te parece si nosotros vamos a comer”, con un nudo en la garganta y los puños listos para soltar un golpe, cuento hasta 10 y comienzo a buscar mi celular para avisarle a Paulina que no habrá manera alguna de continuar esta amistad a menos que me saque de aquí, pero mi sorpresa fue peor cuando me di cuenta de que no traía mi teléfono, y para colmo no fuimos al Suntory sino a un restaurante de ¡tortas y ensaladas!

Después de lo que para mi fue una eternidad, llega la cuenta… el mesero amablemente se la da a Diego quien, nuevamente con una sonrisa sospechosa, me dice “¿Mitad y mitad o cada quien lo suyo?” (fiuuuuf que no fuimos al Suntory). Cuando Diego pone su “mitad” adentro de la carpetita donde nos trajeron la cuenta, se levanta de la mesa, me da un beso y me dice “espero verte pronto Lucy” y me deja con 200 pesos menos, sin celular, sin coche y gritando que mi nombre es Sofía en un restaurante de Prado Norte al que ya no puedo regresar.

Pues fue así querida wewereonlykids como viví la mas “Amazing” de mis dates. Espero te haya divertido mi desgracia y espero, para ponerle mas sal a la herida, que puedas compartir esto con todos los lectores de tu blog.

Saludos,

Sofía o Lucía (ya no estoy segura).”

Moraleja: nunca nunca NUNCA confien en que sus amigas les presentarán al amor de su vida… el 100% de las veces los amigos molestos del novio son los que las orillan a darles su teléfono para que ustedes terminen siendo embaucadas…

El Siempre-Atento

Hace tiempo ya que una historia no me cautivaba lo suficiente como para transcribirla en la sección de The Amazing Date. Afortunadamente, por fin llegó una que me parece lo bastante buena como para compartirla con ustedes. Y dice así…

Querida wewereonlykids:

Espero que mi historia te guste tanto que quieras compartirla con los asiduos lectores de tu tan afamado blog.

Esta historia comienza en una fría noche de… ya no sé que estación del año porque entre lluvia y frio y calor y gente que se pone abrigos de “mink” en pleno abril, pues una ya no sabe ni que pensar… el punto es que esa noche hacía frio. Ya hacia algunos años (25 para ser exactos) que no tenía novio, ni fuck buddy, ni perro que me ladre, así que mi amiga Lucrecia optó por organizarme una cita a ciegas.

Para ustedes jovenzuelos mozos que no han tenido nunca la necesidad de tener una cita a ciegas, no saben el peligro que tal acto significa. Y así, el día de la famosa cita a ciegas, sentía una combinación de nervios y sensación de mal olor (sí, era uno de esos días en los que simplemente te despiertas oliendo mal y no hay poder humano que te lo quite… sí les ha pasado, ¿no?).

El susodicho y yo quedamos de vernos en un café de esos estarbusk donde en lugar de café te dan puras de esas cosas engordativas como crema batida y caramelo y así y luego te las venden como si fuera dioro, ¿verdad?

Así que pues obvio me senté en un silloncito con mi turbo ultra mega uber venti caramel macciato con extra crema y triple caramelo y me dispuse a esperar a que llegara el susodicho. Son esos momentos de espera lo que te hacen volverte loca y esperar siempre que sea el guapo que acaba de entrar solo, aunque nunca lo es… generalmente es el freak del libro de chistes de pepito o el emo que como entra ahí se va porque “no se haya”, el wannabe músico que apesta a cebolla porque al parecer bañarse no es “cool” pero untarse cebolla por el cuerpo es muy “cool” (#dicen), el ultra teto que no deja su blutút por ningún motivo y siempre trae la lucecita azul saliéndole sospechosamente de la oreja… sí, generalmente esa es la clase de persona que acude a una cita a ciegas… claro, y yo… #sigh.

Estaba sumergida en estos pensamientos cuando vi entrar a un guapote al lugar. Me puse nerviosa inmediatamente, y luego recordé la lista que hacía en mi cabeza y como automáticamente estaban descartados los guapos… Pero después vi que se dirigía hacia mi, con una rosa amarilla en la solapa del saco… señal inequívoca de que pertenece al mundo de las citas a ciegas.

Entonces sí me empecé a poner nerviosa. Cada vez me llegaba más mi mal olor del día y en secreto deseé que fuera un músico frustrado que gusta de untarse cebolla por el cuerpo… pero obviamente no lo era, era absolutamente perfecto. Y como era tan perfecto, estoy segura de que notó mi mal olor, pero no me dijo nada… tan caballeroso… tan atento… #suspirodeamor…

Su perfección incluía también bastos temas de conversación y no sólo eso… me ponía atención a todo lo que tenía que decir… sin parpadear ni nada. wow… estaba oficialmente enamorada.

Por supuesto que decidimos volver a salir al día siguiente. Pasó por mi a mi casa (tu casa también, querida wewereonlykids)… seguía tan atento como siempre, parapadeando poco y hablando aún menos, simplemente escuchándome. Nos dirigimos a un parque para caminar y seguir conociéndonos aún más. Yo estaba extasiada, no podía creer que dos días seguidos hiciera caso omiso de mi mal olor… definitivamente era el hombre de mis sueños…

Pero obvio, mi burbuja se deshizo cuando, de la nada, comenzó a jalarme para ponerle atención a TODAS las conversaciones de TODA la gente a nuestro alrededor. Me traía de un lado para el otro escuchando todo lo que la gente decía, haciendo pequeños comentarios para sí mismo, dirigidos a las personas de la plática… era como si les contestara en un mundo imaginario…

Sobra decir que jamás nos volvimos a ver de manera intencional, pero varias veces me lo encontré por ahí… siempre escuchando atrás de mi todo lo que iba diciendo… #damn there are freaks out there…

Con cariño,

Ludovica.

Yo de verdad que no entiendo a las personas, se quejan de que no les hacen caso, luego se quejan de que les hacen mucho caso… ¡con nada están conformes!

Back to 1999

Ayer una regresión a 1999 me obligó a quedarme en mi casa y aplicar el home office… cabe mencionar que en 1999 yo tenía escasos 13/14 años y era totalmente puberta. Obviamente a esa edad lo único que quieres es salir pero no te dejan porque no eres más que una pequeña puberta que no sabe nada de la vida. Así, esta vez me tocó a mi no dejarlo salir, pero no me hizo caso y aún así salió.

No me había dado cuenta hasta ayer en la mañana… me metí a bañar y en cuanto salí lo noté… el maldito grano había salido y ocupaba el 90% de mi cachete… (nota del autor: no hay nada más vomitivo que las palabras barro y espinilla, que a parte me recuerdan a muy mala publicidad de 1990 de Clearasil, así que tendrán que conformarse con grano…). Por supuesto que no iba a salir así a la calle, mucho menos me podía presentar a la oficina con un pequeño tumor deformándome la cara… así que regresé a mi cama, hice como que tosía mucho y le hablé a mi jefe, argumentándole que la gripa de la que me quejaba el viernes había evolucionado a calentura, así que trabajaría de mi casa. Como siempre, no le importó mucho, así que en cuanto colgué, me volví a poner la pijama y me dispuse a disfrutar de mi día sin trabajo. Esto fue lo que aprendí:

1. la pasta de dientes NO sirve para secar granos, más bien los hace enojar… y mucho.

2. por mucho la mejor temporada de Project Runway es la 3, pero después de 4 o 5 capítulos seguidos, una se harta…

3. el mejor invento del hombre blanco es Mario Bros., cualquier juego, en cualquier momento te saca del apuro y puedes pasar un rato agradable.

4. a pesar de lo dicho en el punto anterior, jugar Mario Party 8 durante 4 horas y no llegar a nada es frustrante.

5. nunca intenten ver Friends en su compu mientras están sentados en una silla en el baño con la cara metida en un vaporizador, tratando de sacar toda la mugre que hay en ella… puede ocasionar graves daños y pérdidas en caso de que sean torpes y tiren el agua del mismo.

6. por ningún motivo salgan a la calle con un tumor por cachete porque es justo el día en el que se encuentran a todo el mundo.

7. la srita. de clinique sin piedad me vio la cara al venderme el super make-up milagroso que cubre granos al mismo tiempo que los mata. Obviamente al ser ante el que me enfrenté ayer le hizo los mandados.

8. mi muchacha es particularmente floja y lenta para hacer las cosas.

9. ya entiendo por qué mi mamá se está volviendo loca… recoger a mis hermanos de la escuela y llegar a comer a la casa es un martirio.

10. al parecer en la oficina pueden llegar a creerte cualquier cosa, así que aplica más veces el home office.

11. la cantidad de horas que facturas en la oficina no es ni la octava parte de todo lo que te da tiempo de hacer en el día.

12. los perros ladran demasiado. DEMASIADO.

13. no hay ninguna red social que quite el aburrimiento, más bien están diseñadas para perder el tiempo en la oficina.

14. aceptar que tu hermano de 14 años maneje tu coche para llevarte al super es una MUY mala decisión.

15. si haces todos los esfuerzos del mundo por matar al grano de una forma u otra y no funcionan… ES UN HECHO que al día siguiente va a estar peor… al día siguiente cuando ya no tienes pretextos y tienes que ir a trabajar…

Así que aquí estoy, encerrada en mi oficina, con un tumor (y varios más gracias a mi brillante idea del vaporizador que sacó todas mis impurezas…) en el cachete que me impide pensar… Ni modo, de los errores se aprende… ahora ya sé que la próxima vez que mi cara decida regresar a 1999, tengo que inventar que me dio paperas…