When it’s over.

Hoy desperté pensando en relaciones que terminan. No, no amorosas. Sí, todavía sigo casada (45 días! but who’s counting?). Cuando las relaciones amorosas terminan es fácil saberlo. Te echan o echas el cuento clásico de no eres tú, este no es el momento adecuado, si no estoy bien conmigo no puedo estar bien contigo, quiero irme de maestría, te voy a extrañar mucho en las vacaciones y por eso mejor cortamos de una vez, estoy embarazada y no sé quién es el papá (pero dudo que seas tú)… lloras unos cuantos días (años), hasta que consigues a alguien más y todo regresa a la normalidad.

¿Pero qué pasa con las relaciones no amorosas? No es como que “cortas” con tu amigo(a), simplemente un día dejan de hablar diario, y cada vez hablan menos y menos, hasta que un día ya no hablan para nada durante todo el mes, y luego durante varios meses, y luego pasan años y no tienes ni idea de qué ha sido de su vida. Te limitas a felicitarlo por facebook en su cumpleaños, porque las probabilidades de que ya ni siquiera tenga el mismo número de teléfono que antes son altísimas y prefieres ahorrarte la fatiga de hablar a un número equivocado. Medio sabes de su vida por sus fotos o sus status updates y con eso te conformas, no necesitas saber más. Hasta que un día te sientas a pensar en cuál fue el momento en el que dejaste de necesitar saber más de su vida que lo que pone en facebook.

Así que, fuera de que hayas tenido una pelea estilo el reality de su preferencia, ¿cómo sabes en qué momento se acabó la amistad?

¿En qué momento dejaron de tener cosas en común? ¿Quién te preguntó si eso era lo que querías? Claro, nadie te pregunto, pero tú también dejaste que pasara. Lo peor de todo es que llega un momento en el que incluso, tu amigo del alma te empieza a caer mal. Y no pasa mucho tiempo antes de que le huyas si te lo encuentras en la calle y hasta llegues a decir que no entiendes cómo pudiste ser su amigo. Cuando te das cuenta, ya lo estás borrando de facebook y pensando que no tienen y nunca tuvieron nada en común.

Y entonces, ¿qué pasó? ¿Cambiaste tú? ¿Cambió él? ¿O simplemente la amistad nunca fue tan importante como para darle seguimiento? (No niego la cruz de mi parroquia, tengo bastantes términos legales en mi repertorio.) Nunca te dio un ultimatum, nunca se pelearon, nunca lloraron la pérdida mutua, simplemente pasó desapercibido. ¿Así es como debe de ser? ¿Acabar una amistad es tan fácil como sustituirla por otra?

Entonces, ¿es posible aplicar el un clavo saca a otro clavo con los amigos? Creo que yo lo he hecho en varias ocasiones, probablemente sin darme cuenta… o más bien, sí me doy cuenta pero no lo hago de manera intencional. Tenemos una necesidad constante de compartir las cosas con alguien más, pero ¿realmente importa quién es ese alguien más? Antes creía que lo único que necesitas hacer cuando tienes un problema es sentarte en el metro todo el día y contarle tus issues a la persona de al lado. ¿Es realmente así de simple? Regresando un poco a mi post anterior, ¿los amigos son reemplazables?

Mi experiencia me dice que hay algunos que sí y algunos que no. Creo que cuando dejamos de buscar a alguien es porque nos deja de hacer falta y empiezo a pensar que todos esos mails ultra cursis que mandaban hace 15 años de “friends are in life for a reason, a season or a change” son ciertos. En cuanto una persona cumple su objetivo en nuestra vida, es fácil dejarla ir. Pero, ¿podemos luchar contra eso? ¿Qué pasa si queremos que una persona se quede más tiempo del que la vida tenía planeado? ¿Podemos hacer que se quede o estamos alterando el orden de la naturaleza y caerá un meteorito justo en nuestra casa?

Amanecí con muchas preguntas, espero que alguien tenga algunas respuestas.

Are We Replaceable?

Hace meses que renuncié a mi trabajo anterior. Creo que soy la primera persona que llora cuando renuncia (o cuando está dando un speech en un debate sobre la legalización de la marihuana en 5to de prepa), pero la verdad es que no quería renunciar. Me llevó muchísimo tiempo tomar la decisión. Iba a entrevistas de trabajo y después esperaba que no me hablaran para no tener que irme. Estaba feliz en mi trabajo y mi jefe era un tipazo. Pero como nada es perfecto en la vida, mi gran trabajo no me daba pal gasto.

Así que bueno, por fin me armé de valor y renuncié. Y sufrí todo el mes que me quedé ahí después de haber renunciado porque, aquí entre nos, esperaba que en el momento de renunciar, mi jefe saltara como knight in shinning armor que va a robarse a la novia cuando está a punto de darle el “sí” al malo y dijera “yo me opongooooooo”. Y pues no, nunca pasó.

Sinceramente no lo entendía. No quería quedarme ahí aunque me lo pidiera, pero quería que me lo pidiera. ¿Si sa’s como? Pues así. Quería que se diera de cuenta de lo maravillosa que soy y de que sin mi su área se caería y él terminaría suicidándose después de acabar con deudas que lo ahogaran a tal grado que tuviera que trabajar de gigoló. Y pues no, nunca pasó.

Ya pasaron algunos meses de eso. Mi indignación se ha ido reduciendo constantemente poco a poco, aunque a veces mi devastación moral regresa para acabar con mi felicidad momentaneamente. Hasta que ayer por fin lo entendí, o más bien, vi lo que siempre me negué a ver: todos somos reemplazables.

Por lo menos esa es la teoría de mi ex-jefe. Y supongo que le ha funcionado todas las veces que alguno de sus empleados renuncia, así sin más (lo deduzco porque hasta la fecha no se ha suicidado, ni ha tenido que trabajar de gigoló hasta donde tengo entendido). Y aunque yo ya lo sabía, porque en diversas ocasiones estuve ahí cuando otros renunciaban, no lo quería creer. O más bien, me contaba el cuento que todas las mujeres se cuentan cuando ven a los hijos malcriados de sus amigas: “pero conmigo va a ser diferente”. In other words: bullshit.

Lo que me cuesta trabajo averiguar es si en verdad todos somos reemplazables en todos los aspectos de nuestra vida, o si somos reemplazables al menos en alguno. ¿En verdad todo lo que uno hace lo puede lograr alguien más? ¿En verdad no hay nada que nos distinga de otros? ¿No tenemos algún talento particular, o es simplemente que ese talento no es tan relevante? Suponiendo que leyéramos revistas, ¿lograríanos darnos cuenta si intercambiaran a nuestra columnista favorita por otra, sin cambiar el nombre?

Mientras no podía dormir (o mientras dormía, no estoy segura), llegué a asuntos mucho más profundos. ¿Somos reemplazables en la vida? Si en lugar de empezar a salir con mi primer novio, hubiera empezado a salir con su amigo, ¿me hubiera enamorado de él? Si nunca hubiera conocido a Ex-Prometido #1 (Ahora Esposo #1) y me hubiera casado con alguien más ¿no hubiera sido tan feliz? ¿Nos enamoramos de alguien o de algo? ¿De un sentimiento o de una (o varias) cualidad personal?

Creo que todos tenemos formas distintas de hacer las cosas, que van relacionadas con la personalidad y demás cosas. Aunque la historia nos haya enseñado lo contrario, lo contrario siendo que siempre que cortan (ustedes mortales) con alguien, encuentran a alguien más y siguen adelante sin problema alguno. Lo contrario siendo que cuando alguien renuncia, es reemplazado sin más ni más. Y ese novio de reemplazo o empleado de reemplazo sigue haciendo el mismo trabajo que hacia el anterior, algunas veces hasta por menos dinero. (¿Qué, ustedes nunca le han pagado a sus novios? No han vivido…).

Entonces, ¿somos o no reemplazables? Si se muere tu perrito y adoptas otro, ¿no le enseñas los mismos trucos? Vaya, hay gente que hasta le pone el mismo nombre. ¿No le enseñas los mismos trucos también a tu nuevo empleado, o a tu nuevo novio? (Paren ya de juzgarme, si sus novios no hacen trucos no es mi culpa). Entonces, ¿no somos reemplazables? o más bien ¿queremos que la gente sea reemplazable y nosotros hacemos que sean reemplazables? Si es el segundo caso, ¿que detiene a los demás de hacernos reemplazables a nosotros? En un mundo lleno de juegos mentales, ¿cómo logramos que esto se detenga? Y en el fondo, ¿queremos que se detenga?

Sus respuestas son bienvenidas, porque yo ya me volví a arder de que mi ex-jefe no me pidiera que me quedara. ¿Reemplazable, yo? Pamplinas.

De Corazones Rotos y Otras Leyendas Urbanas.

Hace mucho que no escribía. Tengo muchos pretextos para darles, como la planeación de mi boda (lo más estresante de la vida entera…), cambio de trabajo, venta de coche, búsqueda de departamento y planeación de luna de miel. El problema principal es que quiero hacer todo al mismo tiempo, solo me falta decidir por tomar clases de paracaidismo en estas fechas para estar oficialmente loca. Sin pretextos, la verdadera razón por la que hace tanto que no escribía es que al parecer un día te puedes quedar sin palabras, nada que decir, y te conviertes en un “one hit wonder” como los que cantan la Macarena. Ese es uno de mis más grandes miedos, junto con la idea de encontrar cucarachas en algún hotel de mi luna de miel, entre otros dramas. Así que con la idea de no ser un “one hit wonder” regreso a las andadas.

Mi insomnio de hoy me ha permitido ponerme a pensar en los corazones rotos. He tenido mi share de novios en la vida (pero ya tuve al último, fiuf. Gracias Prometido #1) y con tanto novio pues también he tenido una buena cantidad de break-ups. Después de tantos años de lágrimas, manos sudorosas (suyas, no mías eh), llamadas a las 3 de la mañana y dramas juveniles, he aprendido algunas cosas. Eso me da derecho (según lo creo yo) de ir por la vida aconsejando a gente que no necesariamente me pide un consejo. Como el ir por la vida recetándole a todo el que se pase por en frente mi verdad acerca del amor y el desamor se ha convertido en un conjunto de experiencias poco agradables con gente que no necesariamente lo toma por el lado amable, he decidido compartir mi sabiduría contigo, mi seguramente único pero siempre querido lector.

Es completamente falso eso de que le deseas lo mejor al idiota que te cortó. Al contrario, lo único que quieres en el fondo es verlo sufrir como él te hizo sufrir a ti. No quieres que sea feliz “porque lo quieres” o porque “si él es feliz, tú eres feliz”. Esa es una de las mentiras más grandes del ser humano. Lo único que puedes querer es que la fea, gorda y arrastrada por la que te cambió le pinte el cuerno y le contagie gonorrea. Eso claro, porque en tu pequeña cabecita es la forma en la que él se dará cuenta de lo que perdió dejándote, porque tú no eres ni fea ni gorda ni arrastrada y aparentemente no tienes ninguna enfermedad contagiosa. Pero la realidad de las cosas es que eso prácticamente nunca pasa. Resulta que la fea, gorda y arrastrada por la que te cambió realmente no tiene gonorrea, no le pinta el cuerno, es más guapa que Kate Beckinsale y con un cuerpo que te cagas, y por si todo eso fuera poco resulta que es linda, simpática, con doctorado en biología molecular (¿eso existe?) y heredera de Giorgio Armani. En pocas palabras: estás frita. Así que aquí van algunos consejos:

1. Tu linda relación se fue al caño, no es momento de recuperarla y probablemente nunca lo sea. Deal with it.

2. La persona que conocías, con quien tuviste esa linda relación, seguramente ya no es la misma. No puedes esperar que una persona sea igual que hace 10 años.

3. There’s plenty more fish in the sea. Aunque claro, de acuerdo con tu obtuso cerebro, ningún otro pez será tan detallista y lindo y cariñoso como aquel lenguado lo era contigo. Búscate una barracuda, puede que te lleves una buena sorpresa.

4. SIEMPRE hay una razón por la que te cambiaron por alguien más. La realidad es que rara vez se equivocan, así que no esperes que la deje y regrese a tus brazos. Aunque en este punto me quiero contradecir porque a mí me pasó exactamente lo contrario. No, no me cambiaron y regresaron a mi dándose cuenta de su error, pero yo sí lo hice. Y sí me di cuenta de mi error. Pero ese caso no es la regla, es la excepción, así que no vivas pensando en que eso va a pasarte.

5. Por más que lo quieras negar, cuando una relación termina generalmente es por algo. Si se buscó a alguien más o te cambió o simplemente te dejó es porque probablemente ya no estaba a gusto contigo. Deal with that too.

6. No importa cuanto trates, nunca te vas a acordar de las cosas malas ni de los pleitos, no lo intentes, es una gran pérdida de tiempo. Siempre te vas a acordar de las cosas buenas y eso es lo que va a hacer que te despiertes llorando 3 años después y quieras hablarle por teléfono. Don’t. Las probabilidades de que esté dormido son altísimas, las probabilidades de que no esté dormido y esté acompañado por alguien más son aún más altas, pero las probabilidades de que ni siquiera sepa quien habla son del 99.99%.

7. Si tu idea de darle celos es siendo “amiga” de sus amigos, no lo hagas. No le dan celos, le da lástima.

8. Ten dignidad y quiérete tantito, rogona.

9. Un clavo saca a otro clavo. Suelta la caja de chocolates o la bolsa de Doritos y ve a conseguirte a otro novio.

10. Stalkear está bien, mientras no se entere.

Así que señores, señoras y señoritas de moral distraída, dejen de creer que las cosas les van a caer del cielo, dejen de vivir esperanzados con algo que no va a llegar y dejen de repetirse como tontos “good things come to those who wait“, porque si no saben el grado de bullshit que es eso, deberían estar internados en un manicomio. Sí, obvio creo en Dios y obvio creo que maneja todo a su antojo, pero no es como que si se paran a la mitad de la calle va a bajar del cielo en una nube estilo el mugroso mono de Mario Bros que te lanza azotadores a llevarte sano y salvo a la banqueta para evitar que te atropellen. Tampoco te va a soplar las respuestas en un examen y mucho menos va a borrar todos los tuits y los mensajes que se te ocurre mandar después de haber ingerido cantidades exageradas de alcohol. Así que tienen que empezar a darse cuenta de que en la vida solo ustedes son responsables de ustedes mismos, dejar de echarle la culpa a Dios o al novio que se fue o a la zorra que se le arrimó, salir y  hacer algo de provecho con sus vidas. Chop, chop, que al mal paso darle prisa.

Nota de wewereonlykids: ya, ya, al parecer Mi Yo Hater fue muy duro con ustedes. No se pongan a llorar. Mi Yo Hater también tiene un lado tierno y positivo, y los quiere y les manda un abrazo y varios besos en la boca. Al parecer, Mi Yo Hater también es algo promiscuo. 

El que no arriesga, arriesga más.

“Be the change you want to see in the world.” – Gandhi.

Hasta hace dos semanas pensaba que esa frase era la bullshit más grande de la historia y sacada de una de las tantas mangas del querido Gandhi. Pasé 26 años, 2 meses y 25 días creyendo que la gente no cambia, estando segura de que -aunque crecemos y maduramos y vemos la vida de distinta manera- siempre tenemos la misma esencia.

Pero fue hace dos semanas cuando me di cuenta de lo contrario. Pablo me dijo que estaba bien cambiar de idea cada día, pensar una cosa hoy y otra totalmente distinta mañana, mientras ese día mis acciones sean coherentes con lo que pienso en ese momento. Habiendo oído eso (yo, siempre buscando la aceptación de los demás -que alguien me diga que algo está bien-), le di rienda suelta a la imaginación y me puse a hacer una lista mental de todas las teorías que he tenido en mi vida (y son MUCHAS). Me puse a pensar cuáles de ellas realmente seguían teniendo sentido y cuáles simplemente ya no.

De entre todas mis teorías me encontré con una en especial, la que más me preocupa. Pasé toda mi vida estando completamente segura de que la gente no cambia. Sí, crecemos y vemos las cosas de una forma distinta, vamos acumulando experiencias que hacen que todo a nuestro alrededor cambie, pero nuestra esencia siempre es la misma. O eso pensaba yo antes. Hoy no. Hoy pienso que sí podemos cambiar, que darnos cuenta de nuestros errores y buscar corregirlos es parte de crecer, aceptar que estamos mal y no querer (o creer que no podemos) cambiarlo es simple soberbia y necedad.

Claro que cambiamos, constantemente, incluso cuando hagamos todo lo posible por no cambiar. Ya no soy la misma niña de 16 años que conoció a Pablo. Ya no soy ultra fan de Savage Garden ni tomo Bacardí. Ya no bailo en las trajineras con pantalones acampanados al ritmo de “Minutos”. Ya no escribo historias desgarradoramente dramáticas, ni me sigue gustando hablar por teléfono a las 2 de la mañana. Tampoco siento que me da roña subirme a un microbus para ir de Loreto a Escenaria. Ya no tengo a las mismas amigas ni aguanto desvelarme en un antro hasta las 7 de la mañana para estar en la playa 3 horas después. Ya no soy tan hater (soy MUCHO más jaja). Ya no puedo ir al cine sin comer palomitas. Ya no me siento en los lugares más escondidos del cine para que nadie me vea darle besos a mi novio.

Y no, no es que no haya superado mi pasado, pero a veces es bueno recordar cómo pensabas antes, las cosas que hacías y las reacciones que tenías ante ciertas situaciones. Me costó mucho trabajo entender eso, ningún año de terapia (pero al parecer, la idea de que me URGE encontrar una terapia adecuada es un común denominador entre ciertas personas a mi alrededor, no estoy cerrada a eso…), pero sí mucho trabajo. Y realmente no lo había entendido, lo había de alguna forma superado, pero no lo había entendido hasta hace dos semanas.

La historia es la siguiente, en mis años mozos había un muchachillo al que yo quería bastante. Me encantaba todo de él y como era mi noviecillo pues me sentía en la grande, tenía todo lo que podía querer y necesitar y mucho más. Después de varios años de la que yo consideraba hasta hace unos 3 años como la mejor relación que había tenido en mi vida, un día de la nada simplemente me cortó. ¡Sí, tuvo el descaro de cortarme! Obvio me dijo lo que siempre se le dice a la persona que estás cortando: no eres tú, soy yo… quiero dedicarme a la escuela… quiero pasar más tiempo con mis amigos… me quiero casar contigo pero ahorita no es el momento… quiero vivir más cosas… ya saben, clásico break-up infantil. Anyways, obvio yo estaba completamente devastada. No dormía y lloraba día y noche y noche y día. Sí lo extrañaba mucho, pero yo lloraba porque estaba segura de que el sujeto en cuestión, llamémosle Eloy, era el amor de mi vida (jajajaja!) y no entendía qué había pasado de la noche a la mañana que lo había llevado a tomar la decisión de cortarme.

Pasé años dándole vuelta al asunto, cada vez de manera más esporádica, pero aún así pasaba por mi cabeza de vez en cuando. Mi teoría de que la gente no cambia no me dejaba pensar que a lo mejor había cambiado, que ya no era el amor de mi vida y que a lo mejor ya ni nos caíamos bien.

Entonces hace dos semana me di cuenta. Eloy se ha esforzado tanto por ser la misma persona que era hace 12 años que constantemente está cambiando sin darse cuenta. Todo a su alrededor cambia, sus amigos ahora tienen más y nuevos amigos y los grupos que escuchaba ya se separaron. Pero él insiste en lo mismo. Instiste en cantar canciones de Jumbo y la Gusana Ciega, insiste en sus mismos amigos que, aunque lo siguen siendo, también tienen nuevas vidas que fueron haciendo afuera del mismo círculo de amigos de siempre.

El problema es que Eloy constantemente busca regresar a esa zona de confort en todos los aspectos. Trata de lograr que nada cambie a su alrededor a través de no cambiar él. Pero no se da cuenta de todo lo que está dejando pasar por no querer cambiar. Lo más curioso es que él decía la frase: “el que no arriesga, arriesga más…” ¿la seguirá diciendo? ¿realmente se arriesgará a algo?

Sí algo aprendí con mi plática con Pablo es que la vida está hecha de una línea recta con repetidas desviaciones. Puedes seguir siempre por la línea recta (ejem, Eloy) y probablemente tu vida estará “bien”, simplemente bien a secas. Pero son esas desviaciones las que hacen que todo valga la pena, tomar esos pequeños (o grandes) riesgos. Si las cosas no salen bien simplemente regresas a la línea recta y sigues tu camino. Pero si esa desviación sale bien entonces se abre un mundo entero de posibilidades que jamás hubieras conocido desde tu triste y pequeña línea recta.

Ahora tengo 26 años, tomo vodka, como kilos de palomitas al año, escucho a Dave Matthews Band, escribo cosas que me hacen feliz y no que me depriman, ya no me hace mucha gracia hablar por teléfono ni ir a un antro cada fin de semana. Pero sigo sin ser fan de los microbuses. Y todavía me gusta Savage Garden. Hay cosas que efectivamente, nunca cambian. Pero buscar quedarnos como éramos hace 10 o 15 0 26 años es simplemente absurdo. Think about it, mi cuarto estaría lleno de posters de Showbiz Pizza.

Pd. Hablar de Eloy me hizo recordar una canción que escuchabamos mucho (de hecho, una vez la quemó dos veces en el mismo cd… muy hábil para la tecnología…). Enjoy.

Como arrancar una curita

Dicen que es como arrancar una curita, que tienes que hacerlo rápido para que no duela. ¿Pero qué tal que aún así duele? Mi experiencia en los últimos casi 26 años me dice que duele, no importa lo mucho que la quieras quitar, no importa lo mal que huela tu dedo después de 10 días bañándote con la misma curita, no importa que haya cambiado de color tu piel por haberte asoleado y esa pequeña parte de tu dedo grosero sea más blanca que el resto, el punto es que en cuanto la empiezas a arrancar te duele más que nada (según tú) hasta ese momento. (Las personas que dicen eso, cláramente son hombres o nunca han experimentado el horrible dolor de depilarte el área del bikini… pero bueno, vayamos con el dicho popular pues…).

Así que, al parecer, una vez arrancada la curita (o la cera, yo sé que están pensando en eso niñas lectoras), todo es paz y tranquilidad, el equivalente médico a después de la tormenta siempre llega la calma, que es exáctamente lo que te hace querer arrancar la curita en primer lugar, la promesa de un dedo sin disparidad de color que vendrá al hacerlo. ¿Pero qué pasa si cuando arrancas la curita, tu dedo sigue viéndose disparejo?

Conocí una historia así de traumática alguna vez. Una niña que iba en mi escuela llegó un día con un parche en la nariz. En las filas para rezar (sistema Maciel, no me juzguen) se podía escuchar a montones de niñas especulando sobre la razón del parche de quien a partir de ese momento fue conocida como “Patch”. Patch no decía nada. Mi bolita y yo estábamos convencidas de que se había operado la nariz, pero otras juraban que le habían pegado y unas más, que tenía lepra y la estaba cubriendo (tampoco las juzguen, en aquellas épocas solo nos hablaban en la escuela de cómo la Madre Teresa de Calcuta cuidaba leprosos, era una enfermedad que nos llamaba mucho la atención).

Pasaron los días y el parche de Patch no desaparecía. Las de la teoría del golpe decían que seguro le seguían pegando, las de la lepra pues que claramente no se había curado y nosotras simplemente pensabamos que lo que buscaba era que todas nos olvidáramos de su antigua nariz. Conforme fue pasando el tiempo, las teorías fueron cambiando. Las de la lepra cambiaron por completo (después de googlearlo y ver que no podía ser eso, claramente) y decidieron que el parche era consecuencia de una enfermedad degenerativa que la hacía tener arrugas a temprana edad (al parecer solo supieron googlear “lepra” y nada más), las del golpe insistían y nosotras evolucionamos a la teoría de que ahora no se podía quitar el parche porque la nariz tenía un color completamente distinto al resto de su cara.

Después de aproximadamente un año, un buen día Patch llegó sin parche. Nuevamente se escuchaban niñas susurrando durante el rezo y Patch no decía nada. Resultó que ni tenía lepra, ni una rara enfermedad degenerativa que le hacía tener arrugas a temprana edad, ni le pegaban (que pudiéramos comprobarlo) ni se había operado la nariz. O a lo mejor sí, pero después de un año ¿quién se iba a acordar de cómo era su nariz? Lo que sí es que definitivamente su nariz era mucho más blanca que el resto de su cara y eso era MUY notorio.

Así que la pregunta es ¿qué pasa si aquello que te prometen al arrancar la curita nunca se cumple? Hay tantas cosas que son al revés, como tomar. Cuando tomas, primero la pasas bien y luego la sufres, no hay promesas sin cumplir que te puedan decepcionar. Pero en este caso sí. Entonces ¿debemos aventarnos así nada más y sin pensarlo a arrancar la curita? ¿O debemos pensarlo con cuidado, valorar las opciones y después tomar la decisión?

No. Simplemente no hay que pensarlo, hay que arriesgarse y aventarse a que efectivamente el caldo pueda salir mucho peor que las albondigas. Si piensas dos veces a lo mejor la otra opción ya no está disponible, a lo mejor se venden esos zapatos que te encantaron y que costaban mucho más de lo que podías pagar, a lo mejor el dedo se grangena y se te cae.

Así que hoy, sin pensarlo dos veces, tomé una decisión que cambiará mi vida (no por sonar dramática, simplemente creo que todas las decisiones que tomamos nos cambian la vida). Ahora solo me falta arrancar la curita y ver el resultado. Wish me luck.

El Eterno Dilema del Call Center

Siempre he sido particularmente cuidadosa con mis cosas, prácticamente nunca pierdo nada. Pero un buen día, tras una noche de muchas y variadas copas y una mañana de cruda infernal, me di cuenta que mi cartera había desaparecido. Todavía entre medio borracha y cruda, me paré como pude de mi cama para ir por el teléfono e iniciar la monserga que es hablar a todos los bancos a cancelar las tarjetas.

No sin un poco de esfuerzo y teniendo que cerrar un ojo para enfocar mejor, logré marcar el teléfono correspondiente. Casi inmediatamente me contestó una grabadora: Bienvenido a Banamex, escuche cuidadosamente nuestras opciones ya que nuestro menú ha cambiado (por alguna razón SIEMPRE han cambiado todos los menús), seleccione la opción deseada. Si desea reportar su tarjeta o chequera por robo o extravío, marque 1.

1.

Si desea reportar su tarjeta de débito, marque 1. Si desea reportar su tarjeta de crédito, marque 2. Si desea reportar su chequera, marque 3. Si desea reportar su netkey, marque 4.

1.

Si desea reportar su tarjeta de débito por robo, marque 1. Si desea reportar su tarjeta de débito por extravío, marque 2.

2.

Marque los 16 dígitos de su tarjeta.

¿Cómo carajos quieren que marque los 16 dígitos de mi tarjeta si la perdí? Brainless.

Esa opción no es correcta. Por favor marque los 16 dígitos de su tarjeta. Los dígitos que hay que marcar son los que aparecen resaltados en el anverso de tu tarjeta.

¡Alguien contésteme por favor!

Lo sentimos, esa opción no es correcta. Por favor marque los 16 dígitos de su tarjeta. Los dígitos que hay que marcar son los que aparecen resaltados en el anverso de tu tarjeta.

¡Que no los tengo, máquina del infierno!

Hemos detectado que al parecer usted no cuenta con los 16 dígitos de su tarjeta. Por favor marque los 8 dígitos de su número de cuenta.

********

Gracias, ahora por favor marque su número secreto.

¿Qué carajos es un número secreto? ¿El número de dudes que me he agarrado? ¿El número de noches que he llorado por algún ex novio? ¿El número de granos que me salieron en 1ero de secundaria?

Lo sentimos, esa opción es incorrecta. Por favor marque su número secreto.

1., 2., 3., 4., 5., 6., 7., 8.

Lo sentimos, esa opción es incorrecta. Por favor marque su número secreto.

M-6, E-3, L-5, A-2, P-7, E-3, L-5, A-2, S-7.

Usted escribió un número de más, por favor verifique su marcación.

M, U, E, R, E, T, E, E.

Hemos detectado que al parecer usted no cuenta con su número secreto. Espere en la línea para hablar con uno de nuestros asesores.

(música ochentera)

Nuestros asesores se encuentran ocupados, por favor espere en la línea para ser atendido por uno de nuestros asesores. El tiempo aproximado de espera es de 54 minutos y 12 segundos.

(dos horas y media después…)

Esta llamada puede ser grabada o monitoreada para fines de calidad en el servicio.

Buenos días, mi nombre es Yadhira Padilla, ¿con quién tengo el gusto?

Con Wewereonlykids.

Señorita Kids, ¿cómo se encuentra el día de hoy?

Mal, de malas, cruda y puede ser que todavía medio peda.

Cuando lo siento, señorita Kids. ¿En qué le puedo ayudar?

Mira, Yadhis. Fíjate que perdí mi tarjeta, de hecho mi cartera completa, ayer en la noche. Necesito reportar mi tarjeta como extraviada.

Señorita Kids, ¿está usted segura de que extravió su tarjeta? ¿no fue robada?

Yadhis, si hubiera sido robada te habría dicho eso desde un principio, ¿no?

Dísculpe la molestia, el sistema me pide que asegure que la tarjeta fue extraviada. Entonces, ¿no hubo robo verdad? ¿robo con violencia?

No, Yadhis. No hubo robo, ni con violencia ni sin ella.

¿Está usted siendo presionada para decir eso?

No.

¿Está usted segura?

Si.

Excelente, entonces pasemos al siguiente punto. Por favor deme los 16 dígitos de su tarjeta.

¿La extraviada? ¿Cómo quieres que haga eso?

Puede localizar el número en su estado de cuenta.

Yadhis, no tengo mi estado de cuenta. Nunca me ha llegado mi estado de cuenta.

Me parece muy extraño. Vamos a verificar su domicilio, si es tan amable. ¿Vive usted en Avenida Huitzilopochtli número 2, interior 10450?

No, Yadhis. Ni siquiera sé dónde está eso.

Es en la ciudad de Monclova.

Pues no, yo vivo en la ciudad de México.

Bueno, en ese caso necesitamos hacer un cambio de domicilio.

Bien, hagamos eso entonces.

Para poder hacerlo necesita ir a la sucursal donde abrió su cuenta con una identificación oficial y su plástico.

A ver, parece que no nos estamos entendiendo. Hablé a reportar mi tarjeta extraviada, cláramente no puedo ir a la sucursal con mi plástico porque no lo tengo.

Bueno, en ese caso no podrá hacer el cambio de domicilio hasta que tenga el plástico. ¿Correcto?

Sí, sí, sí. No hay problema.

Continuemos entonces con el proceso de dar de baja su tarjeta. ¿Puede indicarme los 16 dígitos de su tarjeta?

Yadhira, ya habiamos pasado por esto. NO LOS TENGO.

En ese caso, ¿podría darme los 8 dígitos de su cuenta?

********

Gracias, ahora para poder accesar a su cuenta necesito su número secreto.

Es ********.

Eso no es correcto. ¿Es el número secreto de audiomático?

Pues no sé, es el que uso para meterme a la página de internet.

No, señorita Kids. Me temo que no es el mismo. ¿Podría darme el número secreto de audiomático?

Ya te lo di, es el único que tengo.

Pues no me deja accesar a su información.

Ok, ¿entonces qué carajos hago?

Acuda por favor a la sucursal en la que abrió su cuenta, con una identificación oficial y su plástico para que le asignen un número secreto.

¡QUÉ PARTE DE: NO TENGO MI TARJETA Y PARA ESO HABLO, NO ENTIENDES!

No se altere por favor, señorita Kids. Yo solo estoy cumpliendo con mi trabajo.

¿Podemos ya reportar mi estúpida tarjeta para que no se gasten mi quincena?

Solo porque la oigo muy desesperada vamos a hacer la asignación del número secreto por teléfono. Primero necesito hacerle unas preguntas de seguridad.

A ver…

Me da por favor su nombre completo.

We Were Only Kids Corsalini

Gracias. Me da por favor el nombre completo de su mascota.

Señorita, no tengo mascotas.

Le voy a pedir por favor que no mienta, claramente tenemos en el sistema que usted tiene una mascota. Indíqueme su nombre completo por favor.

Mmmm, en el momento en el que abrí la cuenta creo que tenía un pez beta. Se llamaba Gaizka.

¿Puede darme su nombre completo?

Jesuschrist, se llamaba Gaizka Kids.

¿Qué más?

Gaizka Kids Corsalini.

Muchas gracias, ahora dígame ¿qué planetas estaban alineados al momento de su nacimiento?

A ver… ¿Mercurio, Venus y Tierra?

No.

¿Marte, Júpiter, Saturno?

No.

¿Urano, Neptuno y Plutón?

No, y le recuerdo que Plutón ya no es un planeta, así que deje de estar jugando.

No estoy jugando, simplemente no sé qué contestarle.

En ese caso, señorita Kids, siento decirle que no podré asignarle su número secreto vía telefónica. Lo siento, por favor acuda a la sucursal donde abrió su cuenta, con una identificación oficial y su plástico.

De verdad que esta es la peor estupidez que he tenido que aguantar en mi vida. Comunícame con alguien más.

No tiene por qué ser grosera, señorita Kids. Pero con gusto le comunico a mi supervisora.

Señorita Kids, habla Xochitl Vega ¿cómo se encuentra el día de hoy?

Mira, cabrona, deja de preguntarme mamadas y ya reporta mi puta tarjeta como extraviada.

Señorita, por favor no me hable así, no hay necesidad.

¡Cómo que no hay necesidad! Si hicieran su pinche trabajo bien, esto no estaría pasando.

A ver, dígame entonces, ¿a qué hora perdió su tarjeta?

En algún momento de la noche, después de pagar la cuenta porque pagué con ella.

Sí, aquí estoy accesando a su cuenta y dice que usted realizó cargos por $70,000 en Liverpool de Monterrey el día de hoy a las 11:00am.

A ver, si llevo 3 horas hablando con ustedes y a penas son las 12 del día, ¿me dices cómo pude haber hecho esos cargos?

La entiendo, sin embargo lo siento pero se toman todos los cargos como suyos hasta antes de que se reporte la tarjeta.

¡NO MAMES! Llevo horas peleándome con Yadhira porque no puede o no quiere dar de baja mi tarjeta ¿y ahora me salen con esto?

Si usted gusta puede interponer un recurso de aclaración, tiempo en el cual el banco investiga quién pudo haber hecho esos cargos y si efectivamente fueron suyos o de algún tercero. El banco tarda 180 días en responder y en caso de que la resolución resulte favorable para usted, se le regresará su dinero al término de ese periodo.

PUTA MADRE. ¿Y mientras qué hago?

No sabría decirle, señorita Kids.

Bueno, ¿entonces qué pasó con mi tarjeta?

En este momento la estamos enviando a su domicilio.

Mi domicilio está mal.

Necesita entonces ir a hacer el cambio correspondiente a la sucursal donde abrió su cuenta, con una identificación oficial y su plástico.

Claramente no puedo hacer eso porque no tengo mi plástico, el mismo que estoy reportando como extraviado.

Entonces deberá esperar a que le llegue el plástico a su domicilio para que pueda acudir a la sucursal correspondiente a hacer el cambio.

¿Y cómo pretendes que me llegue mi plástico si no vivo ahí?

No sabría informarle, señorita Kids. ¿Hay algo más que pueda hacer por usted?

Sí, irte derechito a la chingada.

No he vuelto a ver mi tarjeta desde entonces. Cabe mencionar que esto fue en noviembre de 2009. Por eso ahora guardo todo mi dinero abajo del colchón. Sigh.

Poliamor

El martes pasado me tomé un pequeño día de descanso laboral por estar enferma de gripa (sí, esta vez sí estaba enferma, no como la vez del grano asesino). Después de pasar horas buscando, sin éxito alguno, pilas para el control de wii, tomé la muy difícil decisión de prender la tele, tras varios meses de inactividad dada la basura de programas que pasan aquí (o lo atrasado de los capítulos de las series buenas). Para mi sorpresa, en las mañanas la programación no es taaaaaaaaan mala como uno hubiera querido pensar. Así fue como me encontré con Seinfeld, la mejor serie de los 90′s por mucho.

En el capítulo que pasaron ese día, Jerry se consigue a una novia ULTRA high maintenance que tiene otro novio a parte de él. Llega un momento en el que la novia decide cortar al otro hombre para quedarse solo con Jerry y entonces se da cuenta de que él simplemente no es suficiente para ella. Así que a George se le ocurre la magnífica idea de repartirse el trabajo que da la novia de Jerry entre los dos, teniendo ella dos novios sin saberlo.

Esta historia me dejó con unas ideas dándome vueltas en la cabeza… ¿qué tal si nunca estuvimos hechos para estar con una sola persona? ¿los musulmanes lo tenían bien desde el principio? Si todos aceptáramos tener varias parejas y vivir presas del poliamor, ¿seríamos más o menos felices?

Como una mujer que está recientemente comprometida (se agradecen sus prontas felicitaciones y los regalos que le quieran hacer llegar a la feliz pareja) claramente no me puedo dar a la tarea de estar investigando lo que es tener varios novios, así que hice una pequeña encuesta entre las féminas y los machos que me rodean: ¿estarían ustedes abiertos a una relación comunal? En caso negativo por favor pasa a retirarte, en caso afirmativo ¿crees que sería más fácil tu vida? ¿serías más feliz? ¿te sentirías más lleno?

Las respuestas fueron varias y diversas, pero como me da flojera transcribirlas todas, mejor les hago un pequeño resumen:

La vida sería más sencilla si hubiera varias personas encargándose de nosotros, pero sería proporcionalmente más complicada al haber varias personas de las que tengamos que encargarnos. Sure, acordarnos de fechas importantes o ir de shopping por regalos de cumpleaños ya no sería un problema, seguramente habría alguien encargado de las fechas y alguien encargado de los regalos y alguien encargado de darle besos en la boca y otro más encargado de sacarla a pasear, ¿pero cómo evitas los celos?

En lo personal creo que no podría estar compartiendo al amor de mi vida, al hombre de mis sueños y al dueño de mis quincenas con unas cuantas varias señoritas, pero quién sabe, a lo mejor el problema es que nunca lo he experimentado, a lo mejor las partes de mi vida que llenan Prometido #1 y demás personas en mi vida podrían llenarse con Parejas #1 a #20, seguramente el número infinito de personalidades que rondan en mi cabeza serían felices con distintos hombres en sus vidas, incluyendo señores de edad avanzada para María Dolores y demás.

Entonces, ¿cómo quedamos? ¿Es buena o mala idea esta del poliamor? Ya saben que ustedes son libres de pensar y sentir lo que quieran, pero aquí su servilleta piensa… ¿con tantas personas en tu vida, cómo distingues a la que es especial? ¿Cómo decides quién es la persona que tendrá tu corazón? Y lo más importante… ¿a quién le dedicas una canción como esta?

Compare and Contrast

Cuando iba en primaria teníamos una clase que se llamaba Reading Comprehension y seguramente tú, mi querido y único lector, también. La clase consistía en no más que leer una historia del libro de Reading y después contestar una serie de preguntas. En esas épocas aún me gustaba contestar preguntas del estilo, todavía no me entraba mi época de odio a la parte de Reading (o similares) de cualquier examen (la última vez que vi una parte de esas simplemente me la salté completita, creo que fue en el TOEFL. UPS.), y mi sección favorita siempre era Compare/Contrast.

Crecí (un poquitito, nada más) y empecé a trasladar todo lo que había aprendido en la escuela a mi vida amorosa. Así, Spelling se convertía en jueguitos de letras con el nombre del niño que me gustaba, y Vocabulary en palabras ñoñas para poner en las cartas las cuales escribía con mis recuerdos de Composition, Science mejor no les cuento porque qué tal que me salen muy púdicos y dejan de leer y Reading… bueno, Reading simplemente arruinó muchos años de mi vida. ¿No entienden? Pff, no me sorprende mis queridos, pequeños y semi-iletrados lectores. Les explico.

Aquella sección de los exámenes de Reading, Compare/Contrast, consistía simplemente en encontrar similitudes y diferencias, generalmente entre personajes de la historia. La Miss Mónica nos ponía unos diagramas de Euler Venn (sí, los círculos esos con los que hacían conjuntos en primero de primaria), cada círculo representaba a un persona y justo donde se unian tenías que poner las similitudes. Para que entiendan, era algo así:

Cuando por fin acabé con tanto examen de Reading Comprehension, después de 6 largos y fastidiosos años en primaria, pasé a primero de secundaria y dejé atrás los circulitos y los plumoncitos y todo lo que termina con ito, para dar paso a Alonso. Alonso fue mi primer novio, un buen tipo pero bastante feo, presumido hasta morir, más mentiroso que Chucho el Mentiroso y por si fuera poco, gordo. Sí, gordo. No gordibueno, simplemente gordo. Ahora que lo pienso, ni siquiera era buen tipo, de hecho cortábamos cada 2 días. Así que cuando conocí a mi siguiente novio no fue muy difícil que lo superara, bastaba con que fuera verdaderamente un buen tipo.

Pero José Juan (a.k.a. Novio #2) no solo era un buen tipo, era guapo, simpatico, detallista, cariñoso y me amaba con locura. Overall, el mejor novio que una pequeña puberta de 14 años puede pedir. Duramos 6 meses en los que recibí flores cada semana, en ocasiones especiales muchos globos, varios besos (incluyendo el primero), unas cuantas fotos de la infancia y uno o dos cd’s. Hasta ahí, todavía no intervenía Reading en mi vida, aguántenme las carnes que ahí viene lo bueno.

Casi de un día para otro pasé de Novio #2 a Novio #3. Novio #2 nunca me dio una razón para cortarlo, y creo que ese fue mi problema. Entonces llegó Novio #3 en el momento exacto. ¿No les pasa que alguna persona de repente llega en el momento preciso a sus vidas? ¿Justo cuando más lo necesitan? Bueno pues así me pasó con Novio #3, claro que había otra damita “cercana” a mi interesada en él y eso me trajo bastantes problemas escolares con la damita en cuestión. Pasó el tiempo y un día casual (justo el día de mi cumpleaños) fui a una fiesta con Ale, mi amiga de la vida entera. La fiesta era de los amigos del entoncesnovio de la Srita. Ale. Casualmente entre los amigos del entoncesnovio se encontraba Novio #2, y yo casualmente dejé ese día a Novio #3 en su casa.

Así que Novio #2 y yo platicamos y platicamos por horas. Salí de la fiesta cuestionándome si en verdad quería a Novio #3. Ya llevaba 3 meses pensando en si lo quería o no y estaba muy cerca de decidir, cuando derrepronto me habla Novio #2 por teléfono. Fue  cuando colgué con él que empezó el drama que duró 8 años. Saqué mi cuadernito y un lápiz, dibujé mis circulitos y empecé a apuntar. El diagrama básicamente tenía una o dos cosas del lado de Novio #3, una o dos en la intersección y como 54 cosas del lado de Novio #2. Ahí tenía mi respuesta. Tan sencilla, tan básica, algo que me había costado 3 meses resolver, ahora me había costado 30 minutos.

Un mes después, Novio #3 había regresado a sus temas y Novio #2 había regresado conmigo. Casi dos años duramos Novio #2 y yo. Casi dos años de no haber vuelto a ver los mentados circulitos porque no hacia falta. Novio #2 era tan perfecto como siempre lo había sido además de que ahora ya le prestaban el coche (un gran plus cuando tienes 16 años). Flores y flores seguían desfilando por mi casa. Regalos cada vez más imaginativos, incluyendolo a él mismo en una caja. Life was good, until one day it wasn’t.

Nunca entendí la razón por la que Novio #2 decidió dejarme. Me lo estuve preguntando durante 5 años sin llegar a ninguna conclusión en particular. Y durante esos mismos 5 años fue el melodrama de la vida. Reading se interponía siempre en mi camino, pero en ese momento aún no sabía lo grave que podía ser. Así llegó Galán #1 y Galán #2, los dos pasaron por los circulitos. Después llegó Novio #4, Novio de 4 días, Novio #5, Novio #6, Novio #7 y Novio #8. Todos fueron víctimas del diagrama Euler Venn, todos salieron perdiendo.

Con Galanes #1 y #2 no había mucho material, como con Novio #3 y Novio #2, eran dos simples círculos con una intersección de similitudes. Las cosas que Galanes #1 y #2 tenían en común con Novio #2 eran prácticamente inexistentes, y por eso jamás llegaron a tener número de novio. Pero conforme avanzaba con mi lista (que no fue interminable, pero en esas épocas parecía), los círculos aumentaban. Así con Novio #8 ya había miles de círculos comparativos y contrastantes de entre todos mis entoncesnovios. El problema que tenían Novios #3 al #8 era simple: no eran Novio #2 y nunca lo iban a ser.

Durante todos esos años viví esperanzada en dos cosas (i) que regresara Novio #2 y feliz de la vida me dijera que todos nuestros males se habían acabado y que íbamos a estar juntos foreverandever o (ii) que llegara ALGUIEN que no tuviera el mismo problema que tenían los otros.

Y fue con Novio #9 (a.k.a. Prometido #1 (and only, hopefully)) que entendí las cosas por fin. Ya estaba a punto de empezar con mis círculos. Para esa fecha ya había mejorado tanto mis técnicas que hasta usaba un compás, plumas de colores, notas al pie y carpetas de información organizando todos los facts del candidato y del oncewas. Tenía todos mis instrumentos cuidadosamente acomodados en mi escritorio y entonces me di cuenta de que comparar era lo que me estaba llevando a la ruina. Obviamente nunca iba a llegar nadie como José Juan, obviamente nunca iba a haber alguien que no tuviera el mismo problema de los anteriores si el principal problema era que no eran José Juan.

Y entonces Prometido #1 tuvo una oportunidad de demostrarme, sin círculos y sin nada, que tenía cualquier cantidad de cosas que alguien pudiera pedir y unas cuantas más (pues por eso es Prometido ahora, ¿no?).

Durante años me callé el tema del circulito del demonio, principalmente porque si yo pensaba que estaba loca, ¿los demás qué pensarían? Pero últimamente he estado platicando con algunos amigos, llegando a las siguientes conclusiones:

1. Todos estamos locos.

2. No está mal estar loco, de hecho es cool.

3. No existe una persona perfecta, ni siquiera cuando en verdad queremos que lo sea.

4. Comparar es una palabra que debería ser borrada del diccionario de una buena vez. Hay que empezar desde ahorita para que las pobres criaturitas que apenas están creciendo y aprendiendo esas cosas no sufran lo mismo que yo (y tantos de nosotros, no me salgan ahora con que ninguno de ustedes ha comparado nunca…)

5. Todos tenemos una persona especial en la vida, todos tenemos un primer amor. Ese primer amor se caracteriza por ser el primero en todo y entonces es normal que cuando nos acordamos de algo en particular, como el primer beso, la primera película que viste con un niño, la primera vez que le vomitaste encima (wait, what?) esté esa persona. Eso de ninguna manera quiere decir que las demás personas no estén a la altura del primer amor. Tampoco quiere decir que no vaya a haber más personas especiales en la vida, incluso más especiales aún. Y mucho menos quiere decir que jamás vamos a sentirnos como nos sentiamos con esa persona. Al contrario, siempre llega alguien. Alguien con quien compartir más primeros momentos, alguien con quien compartir últimos momentos, alguien que nos haga no querer volver a comparar.

 

Nota de wewereonlykids: así es, la autora del presente se nos casa. No pretende dar detalles ni mucho menos, pero el grupo de personas adentro de su cabeza y yo creemos que habrá posts muy romanticones a partir de ahora. Yo-hater no deja de gritar por ese tema.

Nota 2 de wewereonlykids: oldies but goodies.


Baby Steps (o La Teoría del Año Nuevo)

Desde que tengo uso de razón, las tradiciones de año nuevo han llenado mi casa cada 31 de diciembre. A parte del tema de salir corriendo con una maleta por toda la cuadra, poner dinero en el zapato, usar chones rojos, echar agua por la ventana y romper platos, la tradición más clásica y la única que en verdad prevalece año con año es la de las uvas.

La verdad es que tengo que confesarles que cuando era una pequeña niña de 1 metro de alto (hace no tanto tiempo como ustedes pensarían), me atragantaba cada uva con cada campanada mientras pensaba en mis propósitos para el año venidero. Fue hasta hace poco que decidí tomarme mi tiempo con cada uva, sobre todo si a mi mamá se le iba el avión y compraba uvas con semilla (tengo un issue con las semillas. Algún día un Rugrat dijo que podía crecerte una sandía en la panza si comías semillas de sandía, y yo le creo). Y fue hace todavía menos tiempo que decidí no hacer 12 propósitos. La realidad es que rara vez los cumplía y generalmente para septiembre ya se me habían olvidado todos y cada uno de los dichosos propósitos. Así que el año pasado todo cambió.

Hace un año me hice un solo propósito: no cortarme el pelo en todo el año. Y esto les parecerá extraño, mis queridos lectores, lo sé. Pero lo que ustedes no saben es que en repetidas ocasiones me entra en la cabeza la idea de que el pelo corto es lo mio… y la verdad es que no (como lo pueden ver a continuación).

Entonces, para evitar las burlas que recibía año con año, en esa época en la que me daba por cortarme el pelo, decidí ponerme como propósito no cortarme el pelo. Apenas es 5 de enero y no están ustedes para saberlo, ni yo para contarlo, pero al rato tengo mi cita en el salón para el corte. Espero que este año no haya burlas. Gracias de antemano.

Pero bueno, continuando con mi historia de año nuevo, cláramente eso de ponerme un solo propósito para todo el año funcionó de las mil maravillas. Así que para este año también lo hice así. No les quiero decir cual es porque si no lo cumplo, siempre puedo cambiarlo en diciembre y decir que efectivamente lo cumplí. Solo digamos que involucra algunas horas de gimnasio adicionales a las que ya tenía under my belt.

Así que ayer, mientras estaba en el gimnasio como parte de mi propósito 2011 me puse a pensar en toda la gente que se inscribe al gimnasio en enero y deja de ir 2 meses después. También de la gente que empieza dietas que nunca llegan a su fin o los que deciden dejar de tomar y lo logran los primero 5 días de enero (siempre que esos 5 días no incluyan un fin de semana) o los que dejan de fumar por 48 horas. No sé qué tiene enero ni qué pasa con los propósitos de año nuevo que hacen que empieces con todas las ganas del mundo y 6 meses después regreses a tu old-couch-potato-self.

A mitad de año empiezas a escuchar quejas de “es que es muy cansado ir al gimnasio todos los días”. ¿De qué carajos estás cansado idiota? ¿De lo que va del año ? Y en caso de que esa estupidez sea cierta ¿qué te da energía en enero? ¿el cambio de año? Pues no, a mi no me lo parece, así que me niego.

Como soy muy positiva y no puedo simplemente negarme a ese tipo de tonterías, les tengo una propuesta. PROPÓSITOS SEMANALES. Así es. Como lo leen. Ejemplo:

Propósitos semana 1, 2011: ir al gym 6 días, no comer Sabritones, evitar los carbohidratos, no decirle mentiras a mi jefe, dejar de creer en el 11:11.

Entonces empezó la semana 1 del 2011 el lunes 3 de enero, ¿no? con ella empiezan mis propósitos. El sábado se hace la fiesta de la semana nueva, por lo que los propósitos terminan el domingo, día en que se hacen nuevos propósitos para la semana siguiente #yAsí… Entonces si una estúpida semana no te da por ir al gym o por comer verduras o por dejar de robarte las galleta de la sala de juntas pues no lo haces Y YA! Baby steps.

Piénsenlo, gente sin fuerza de voluntad (como aquí su servilleta). Creo que esto debería convertirse en una nueva tradición. No solo favorece a nuestros propósitos, además hay pretexto para festejar cada semana.

Ps. yo sé que la última vez que se me vio bien el fleco fue en la foto de abajo, pero tampoco recibo burlas si mi corte de hoy me lleva por esos caminos. Por su atención, gracias.

 

Nota de wewereonlykids: si notaron la categoría de este post, es nueva. Nano blogging le llamo a los posts que resultan de temas que no tienen suficiente material para convertirse en posts normales ni son tan cortos como para tuitearlo.